Tome una actitud alegre

La alegría y la ligereza son compañeras inseparables. No se puede tomar una actitud alegre y, al mismo tiempo, sentir el peso de la crítica, de la envidia, de la sospecha, de los celos, en fin, de todas las formas negativas y pesadas de sentir. La alegría invita a la risa y ésta es buena para el corazón, para el aparato digestivo, para el fortalecimiento de los músculos y para activar todas las funciones creativas del cerebro. Cuando elegimos el camino de la alegría, todas nuestras actitudes ganan un brillo especial.

Sugerencias prácticas para una actitud ALEGRE:

– Juegue más con las situaciones de la vida. No tome la vida tan en serio.

– Cante más, baile más. Aunque el canto sea silencioso, aunque el baile sea su simple caminar.

– ¿Cuándo fue la última vez que dio unas buenas carcajadas? Si no lo recuerda, es porque ya hace mucho tiempo.

-¿Qué es más importante para usted? ¿Ser feliz o tener siempre la razón?

Fuente: El libro de las actitudes, de Sonia Café, Deva´s.

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