¡A compartir tareas!

Muchas veces se tiene una imagen idealizada del hogar como un refugio del estrés de la vida cotidiana. Pero en general, y con la sobrecarga de tareas, la casa se convierte en un caos (sobre todo por la noche). Repartir las tareas entre todos es muy saludable.

– Aclare las expectativas con los miembros de la familia. Discuta y decida quién se hará responsable de ciertas tareas que harán funcionar la casa. Tenga cuidado de medir las responsabilidades de acuerdo con la edad y habilidad de cada integrante de la familia. Una vez que se aclararon las expectativas, escriba una descripción de labores y asegúrese de que los miembros de la familia acepten las responsabilidades de la función que les toca realizar para que la vida del hogar funcione.

– Ayúdense unos a otros a administrar las presiones. Discuta las tensiones que cada miembro de la familia enfrenta fuera del hogar y sea sensible a ellas. Si uno de los chicos tiene un proyecto importante que presentar en la escuela, ayúdele a administrar el tiempo sabiamente y quizá pueda pedirles a los demás que colaboren para aliviarse de algunas presiones. En ese sentido, se les puede aligerar la carga de la casa por un tiempo prudencial.  

– Baje los estándares en las cosas menos prioritarias. Si usted o los demás miembros de la familia están experimentando una sobrecarga de funciones, no habrá forma de que su casa pueda funcionar armoniosamente como si alguien dedicado a tiempo completo estuviera haciéndose cargo de las labores del hogar. Por lo tanto, no demande perfección. En todo caso, establezca prioridades en lo que le importa más a la familia y baje los estándares en relación a las cosas que no importan demasiado.

– Esté alerta y sensitiva. Sobre todo a las demandas de las funciones de los demás miembros de la familia. Tengan reuniones familiares semanalmente de manera que cada uno se entere de lo que está sucediendo con los demás miembros de la familia. Las tareas de estudiante, empleado, empleador, supervisor, amigo, jugador de equipo, miembro de club y demás, también implican demandas.

Fuente: 52 maneras de reducir el estrés de su vida, de Connie Neal, Caribe-Betania Editores

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